
La Secretaría de Turismo del Estado de Hidalgo (Secturh) fortaleció la coordinación con los municipios de Molango, San Felipe Orizatlán, Atlapexco y Huazalingo, con resultados encaminados a identificar oportunidades, atender necesidades y definir acciones para integrar nuevas rutas y experiencias turísticas que aprovechen la riqueza natural, cultural y gastronómica de cada región, en beneficio de sus comunidades.
En gira de trabajo, encabezada por la titular de la dependencia, Elizabeth Quintanar Gómez, se pasó del acercamiento institucional a la identificación de necesidades y oportunidades concretas, mediante el diálogo directo con presidentas y presidentes municipales, prestadores de servicios turísticos, artesanas, artesanos y representantes de las comunidades.
“Cuando escuchamos directamente a quienes viven y trabajan en nuestros municipios podemos identificar qué necesitan, qué tienen para ofrecer y cómo podemos acompañarlos para convertir esos recursos en experiencias turísticas. La ruta es trabajar juntos y hacer que los beneficios del turismo lleguen a las comunidades”, señaló la funcionaria.
Estas acciones forman parte de la política turística del gobierno de Julio Menchaca Salazar, y se encuentran alineadas con el Plan Estatal de Desarrollo, bajo una visión que coloca a las personas y comunidades en el centro del desarrollo, y busca que la actividad turística contribuya a generar bienestar, fortalecer las economías locales y preservar el patrimonio cultural y natural.
Uno de los principales resultados de este recorrido por cuatro municipios fue la identificación de atractivos que pueden integrarse en productos turísticos regionales, vinculando gastronomía, naturaleza, cultura, artesanías y experiencias comunitarias para ampliar la oferta y generar recorridos que conecten distintos municipios.
En Atlapexco y Huazalingo, se reconoció el potencial de la gastronomía, los espacios naturales, las artesanías y las expresiones culturales como elementos para desarrollar experiencias con identidad propia. El trabajo con productores y artesanos permitió, además, conocer de primera mano sus productos y detectar oportunidades para incorporarlos a la actividad turística.
En Molango se identificaron elementos gastronómicos y culturales con capacidad para formar parte de recorridos regionales, generando conexiones con otros destinos de la Sierra y la Huasteca.
Mientras que, en San Felipe Orizatlán se fortaleció el diálogo con los actores locales para reconocer sus principales atractivos y áreas de oportunidad, con miras a integrar sus propuestas a una oferta turística articulada.